El país de nunca jamás
Parece que todo latinoamericano tiene una relación con Estados Unidos, aún sin haberlo pisado.
Pasaron otras cosas en el 78 en Medellín. Abrieron el Museo de Arte Moderno; luego del Congreso Mundial de Orquídeas en la ciudad, se fundó el Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe, y se celebraron con mucho bombo los juegos Centroamericanos y del Caribe, que ganó Cuba. También, ese año, viajaron a Estados Unidos mi madre y mi hermana, como regalo de quince años para ella. Mi padre y yo iríamos al año siguiente. Con sus ingresos de comerciante de fique no podía costear un viaje para los cuatro, entonces no se sabe cómo decidieron que el viaje evocaría una emergencia: la mujer y la niña primero.
Por Camilo Jiménez | El ojo en la paja | 27 septiembre 2012