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LECHE DE VIRGEN TRIMEGISTO

Por Óscar David López 

Para Lechedevirgen Trimegisto, el arte es una serie de procesos de transformación profunda. Se autodenomina un artista posdisciplinar. Echa mano de la alquimia, la santería y la teoría queer con el fin de combinarlas en la experiencia del arte del cuerpo, haciendo de sus piezas un momento al límite rodeado de magia popular. Sus performances han tenido eco tanto en Oslo Queer Festival, en Noruega, como en los andadores de Querétaro, su ciudad natal. Ha participado con los artistas del performance Guillermo Gómez Peña, líder de La Pocha Nostra, y Bruce LaBruce, entre otros. Ha realizado más de setenta performances y colaboraciones, algunas fotografías sin censura se pueden ver en su blog.

Para esta entrevista, Lechedevirgen Trimegisto realizó especialmente una serie fotográfica llamada Esta perra xoledad, como parte del proyecto Inferno Varieté en colaboración con Herani Enríquez, HacHe. La serie juega con las posibilidades que hay entre las palabras xoloitzcuintle, cholo y soledad, haciendo una referencia al contexto particular de los códigos de la masculinidad hegemónica emparentados con el racismo, la homofobia y el colonialismo. Busca señalar, en sus palabras, “las problemáticas de homofobia interna en los varones, configurando esta traducción de significados desde una perspectiva paródica y tragicómica, haciendo visibles las contradicciones de ciertos códigos de virilidad que emparentan la hombría con la violencia para ocultar relaciones no normativas de afecto entre hombres, quienes para poder comunicar sus emociones construyen complejas coreografías y rituales intrincados a través de la agresión y la rudeza, mostrando así que dichas dinámicas sociales son potencializadas a partir de una amenaza de exclusión”.

VICE: Me gustaría saber primero ¿por qué el nombre de Lechedevirgen Trimegisto? ¿Qué origen tiene?
Lechedevirgen Trimegisto: El origen de mi nombre de guerra proviene de una fusión de términos del argot alquímico presente en los textos iniciáticos: La “leche de virgen” es un concepto que hace referencia a una sustancia mitológica capaz de curarlo y transformarlo todo, ubicada dentro de los procesos de transmutación alquímica, guardando un parentesco con “la fuente de la vida eterna” o “la piedra filosofal”, se creía que sus propiedades sanadoras venían del hecho milagroso de que una mujer virgen lactara, sin tener que estar embarazada. El segundo término lo retomo directamente del nombre del “gran iniciado” Hermes Trimegisto, una figura histórica legendaria, conocido como el padre de los alquimistas situado entre la antigüedad clásica y egipcia. Retomo estos componentes debido a que a los 16 años llegó a mí un libro sobre alquimia, y a partir de ese encuentro noté las similitudes que comparte el arte con la alquimia y los procesos de transmutación espirituales y corporales. Para mí, el arte es una serie de procesos de transformación profunda.

¿Cómo se enfrenta el público con un artista que ya desde su nominación hace una crítica a los sistemas de pensamiento?
Todo sistema de pensamiento tiende a excluir ciertos saberes que no entran en sus lógicas y mecanismos, lo que sucedió con la brujería o con ciertos ritos y tradiciones que ante la imposibilidad de traducirlos a nivel racional fueron exotizados y rechazados por una mayoría dominante. Este choque, entre lo hegemónico y lo pagano, podría resumir, en gran parte, mi vida hasta ahora. Crecí en una familia queretana de clase media, católica y bastante común, a la par de encontrarme en un contexto lleno de santos adornados con flores, remedios de magia popular e iglesias barrocas repletas de cristos sangrantes; desde entonces me sentí atraído a buscar algo más allá de lo que se podía ver a simple vista, poco a poco comprendí que también la magia, lo prohibido y lo políticamente incorrecto era parte de mi vida cotidiana. Creo que el público se ha confrontado con mi obra como lo hace el escéptico enfrente de un fenómeno sobrenatural, que desafía esas leyes establecidas y abre la puerta a la duda. Entiendo como saberes paganos todos aquellos discursos que desde fuera de lo socialmente aceptado, evidencian los contrastes entre problemáticas actuales de diversa índole, raciales, de género, étnicas, la disidencia sexual, la violencia, etcétera.

¿Qué es el acto de purificación y transformación alquímica? ¿Y cómo se vincula con tu práctica artística?
Te contesto como artista, pues no soy alquimista ni chamán ni santero, aunque les tengo un profundo respeto y son pilares en mi propio laboratorio de procesos creativos, más que una fuente de inspiración son un océano de sabiduría. El acto de purificación o transformación alquímica es un proceso de vida. Lo que se conoce generalmente sobre los alquimistas es que trataban de transformar  los metales más simples y crudos en oro, este trabajo titánico es una metáfora de la propia transformación interior, para logar materializar lo espiritual y espiritualizar la materia. Los procesos alquímicos pasan por tres etapas principales. [El primero es] el nigredo: la muerte de la materia; [el segundo,] el albedo: la purificación, y [el tercero,] el rubedo: el (re)nacimiento. Estas etapas se repiten en el arte, a través del cual también ocurren cambios sustanciales en la propia vida de quien lo práctica y quienes lo atestiguan. En cierta forma se puede decir que cada vez que realizo un performance, paso por estas tres etapas.

¿Cómo entiendes el performance? ¿En qué rama del arte del performance se inserta tu trabajo?
He escogido este camino híbrido y mutante porque desde mi perspectiva, la raíz del arte en México es la brujería. Lo que yo entiendo por arte es equivalente a la magia y la manera en que yo lo realizo, que es equivalente al ritual, es llamado performance. Esa es la razón. No soy ni uno ni lo otro, ni totalmente un brujo ni totalmente artista, no estoy en ninguno de los lados y a la vez, en ambos. Mi obra se encuentra perdida, o mejor dicho perdiéndose, en medio del triángulo de las bermudas de la conciencia, entre la magia, la política y la física cuántica.

Soy un puente, un canal, yo no hago arte, yoocurro arte. El arte me traspasa, me atraviesa, soy sólo el conducto. Mi cuerpo-antena funciona como un catalizador y me fusiono con eso que es más grande que yo. Mi “método”, si es que esto es uno, es posdisciplinar e invasivo, lo devora todo, se sirve de la magia del caos, la mística sexual, la chamanería y la brujería al mismo tiempo que de políticas corporales, arte extremo y estudios de género, decolonialismo, crítica queer y pospornografía.

No hay nada tan inmediato como “hacer” ocurrir el arte, es el mismo método que un tiempero utiliza para hacer llover. El “arte”, si es que existe, ocurre como la magia. Mi cuerpo es un canal, un medio a través del cual el fenómeno se materializa, me fundo con él, en el microsegundo donde ocurre, somos uno solo.

Yo vi un performance de Lukas Avendaño apoyado en tu texto “Pensamiento puñal” en diciembre de 2013, y me quedé con la duda de si había una representación anal de lo “puñal”, el texto menciona tantas transformaciones de la masculinidad que por momentos sentí que no había hoyos, no había ojos, no había uretra, ningún orificio por el cual el cuerpo deviniera ser penetrado. ¿Qué opinas de esto?, ¿así está planteado el texto? o ¿es una versión de Lukas lo que vi?
El texto está escrito bajo una perspectiva de disidencia sexual, para mí la verdadera penetración es la que rasga el TEJIDO y se clava en donde no hay agujero. Avancé el concepto de “políticas anales” a algo más complejo que lo anal, realmente la “penetración” anal no es una penetración en un estricto sentido, ya que lo único que ocurre es la introducción a una cavidad que funciona como continuidad del cuerpo, en ese mismo sentido, la uretra y los demás orificios no proporcionan una planteamiento de rasgamiento radical. Siguiendo esta idea, lo subversivo de “Pensamiento puñal” se centra en encontrar otras formas de penetrar física y metafóricamente en un cuerpo que late, o en un corpus discursivo.

Lukas Avendaño ha hecho una excelente adaptación de mi texto, traduciéndolo a su propio cuerpo y experiencia y efectivamente tenemos perspectivas diferentes, aunque coincidimos en lo más importante.

¿Cómo utilizas la santería en tu trabajo?
La razón por la que recupero la santería en mi obra es porque es un claro ejemplo de una resistencia mística al espistemicidio ocasionado por los mecanismos coloniales en Latinoamérica. La santería surge como un conjunto de prácticas y saberes que se mueven a partir de un sincretismo estratégico, esto significa que los yoruba al verse en la necesidad de reaccionar contra la imposición del catolicismo como religión oficial, construyeron traducciones únicas entre el santoral de la Regla de Osha y el católico, de esta manera, por CITAR un ejemplo, al rezarle al Santo Niño de Atocha, en realidad le pedían a Eleguá “el que abre las puertas” que les mostrara el camino. Esto generó un fenómeno peculiar donde dioses, deidades y entes “primitivos” y paganos reencarnaron en el cuerpo de los santos oficiales dentro del catolicismo. De esto se trata el principio de sustitución, y es lo que principalmente aplico a mi obra basándome en la santería. Me permito transferir energética y conceptualmente atributos de un espacio a otro, de la magia al performance, de la cultura hegemónica a lo socialmente abyecto, de objetos comunes a objetos sagrados, y viceversa.  Le digo a mis alumnos que pidan la ayuda o “bajen” la presencia de otro artista vivo o muerto, o bien, de una figura representativa para ellos con la cual se sientan identificados y realicen el performance en nombre de ellos, al igual que un chamán o un curandero le pide a un santo o a un ser superior que interceda por ellos en su labor y actúe en su nombre.

¿Cuáles son los objetos sagrados que integras o que has convertido en tales cosas en tu discurso?
Yo he realizado acciones con la ayuda, y en nombre del faquir xxx Mago Melchor Zortrybandt de Java, del Niño Fidencio, quien fue un curandero posrevolucionario de Espinazo (Nuevo León), o del rockstar espacial David Bowie. A estas prácticas de la magia popular aplicadas a mis performances, y en reversa le denomino “Brujería Do It Yourself”, las concibo como estrategias de resistencia desde un ocultismo decolonial.

En mi caso mi objeto sagrado más representativo es un caballo de cartón, igual a los que venden en semana santa y del mismo tipo de juguetes que tenía cuando era niño, que ahora me funciona como aliado y amuleto. Mi nombre, Felipe, significa: “el amigo de los caballos”, por algo será.

¿Qué habría que decirles a quienes gozan de cierto bagaje cultural y se quejan de que el performance es sólo desnudo corporal?
Habría que preguntarles por qué le tienen tanto miedo al cuerpo. El performance es mucho más que un cuerpo desnudo, sin embargo existe una insistencia para resumirlo en una cuestión de shock y transgresión, donde el desnudo, la sangre y el dolor, parecieran ser componentes de una receta para llamar la atención y probablemente existan artistas quienes desafortunadamente utilicen esta vía. Yo concibo el arte, en general, como un espacio de total libertad, donde no debe existir la noción de límites, pues ello representaría una severa contradicción para el artista, no puedes crear si tienes las manos atadas. Yo confío en que los artistas que utilizamos nuestro cuerpo, desnudo o no, conseguimos entablar una relación distinta con el público, pues a diferencia de las artes tradicionales, el performance se compone de presencia, del estar ahí, del suceso. Para mí, mi cuerpo no es una herramienta, sino un organismo vivo, y se convierte en el centro de la propuesta por razones tan importantes y básicas como el hecho de que estoy vivo, que tengo un cuerpo por donde corre sangre, tengo sentidos que me permiten conocer el mundo, tengo ojos, tacto y respiro. Para mí no hay otra forma de arte, la vida misma se convierte en la obra. Vivimos bajo una serie de construcciones morales que nos distancian de nuestro cuerpo, de sus desechos, de lo que sale o entra en él. Siempre somos juzgados desde el uso que hacemos de nuestro cuerpo, el performance brinda un espacio de libertad para recuperar ese cuerpo que nos pertenece y que nos han quitado. En mi caso, siento que nunca me he desnudado lo suficiente, para ello tendría que arrancarme la piel, sacarme los nervios, los tendones, mostrar los huesos, el alma.

Y en relación al público virgen del universo del arte del performance, ¿crees que es necesaria una educación respecto a ver/interpretar un performance? 
Una educación no. Al contrario, es necesario des-aprender, desactivar lo que nos han metido en la cabeza, aquella versión torcida de la realidad.

Estamos acostumbrados a entender el mundo, a clasificarlo, explicarlo, etcétera. Gran parte del arte exige que se le descifre, que su naturaleza se domine mentalmente desde la razón, que la gente se “cultive”, que lean tomos gigantes sobre historia del arte, que aprendan técnicas, que se esclavicen a un juego de saberes privilegiados. El performance por el contrario participa de la belleza del misterio. Creo que un performance puede ser recibido por cualquier persona, al menos el tipo de performance al que me refiero: el que genera sentido de comunidad, el que va de cuerpo a cuerpo, no de mente a mente. El performance habla de sensaciones, de emociones, de presencia, de CONTACTO con el otro y no de operaciones matemáticas. No hay que acercarse al performance desde la especialización de un pensamiento analítico, hay que acercarse con la misma curiosidad de un niño, dejarse llevar y saltar al vacío. Ahí es donde ocurren las transformaciones.

Hablando de artistas como de otros sujetos/objetos en el mundo, ¿qué/quiénes son tus influencias? Y ¿a quién o sobre quién te gustaría influir?
Tengo todo tipo de influencias: Elvira y el cine de horror de los 80s, The Voluptous Horror of Karen Black y el cine de la transgresión, Divine y la cultura drag, los grandes curanderos como Pachita, María Sabina, Niño Fidencio, los personajes marginales y míticos como Mago Melchor o José Calva el “poeta caníbal” asesino serial mexicano, Rimbaud, Lautreámont y los poetas malditos, Marilyn Manson y Goddess Bunny, Sarita Colonia, Tomasito Herrera y los otros santos no oficiales, David Bowie, Fangoria, Jan Saudek, Joel Peter Witkin, Luigi & Luca, Gatúbela y las femme fatale,la literatura Beatnik, Las Yeguas del Apocalipsis, Yosimar Reyes, Paco Vidarte, Giuseppe Campuzano y su mueso travesti del Perú, Chela Sandoval y el feminismo chicano, Juan José Gurrola, La Congelada de Uva, Guillermo Gómez-Peña y La Pocha Nostra, Diana Pornoterrorista, Ron Athey, Franko B, y un largo, ecléctico y complejo etcétera.

Creo que no he pensado mi trabajo dirigido a un público específico, confío en que mi obra pueda estar ahí para quien lo desee; sin embargo estoy consciente de que es necesario crear alianzas, en ese caso me gustaría que mi trabajo inspirara a otras personas a luchar contra esos mecanismos de opresión y control que a mí también me joden, así como a muchas personas más. Pienso en las maricas que viven un infierno en vida, en los que “nacimos” en desventaja por una u otra razón y si mi obra sirve de amuleto o de apoyo para dichas personas, me haría muy feliz.

http://www.vice.com/es_mx/read/leche-de-virgen-trimegisto

Esta perra xoledad, serie 2014

Fotografía por Herani Enríquez Amaya “HacHe” 

https://www.facebook.com/heranienriquez

Concepto y dirección de Lechedevirgen Trimegisto 

https://www.facebook.com/lechedevirgen

Colaboración especial de Carlos Alberto Rubio 

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Gene Tierney in Laura (1944)
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"What’s great about this country is that America started the tradition where the richest consumers buy essentially the same things as the poorest. You can be watching TV and see Coca-Cola, and you know that the President drinks Coke, Liz Taylor drinks Coke, and just think, you can drink Coke, too. A Coke is a Coke and no amount of money can get you a better Coke than the one the bum on the corner is drinking. All the Cokes are the same and all the Cokes are good. Liz Taylor knows it, the President knows it, the bum knows it, and you know it. " - Andy Warhol